Cetáceos en la Costa Brava: delfines en las Islas Medas y buenas prácticas de observación

La Costa Brava es un lugar privilegiado para disfrutar de la vida marina en su estado más puro. Entre las especies más carismáticas encontramos a los cetáceos, y en particular a los delfines, que son frecuentes alrededor de las Islas Medas dentro del Parque Natural del Montgrí, Islas Medas y Bajo Ter (PNMMBT). Su atractivo despierta el interés tanto de investigadores como de visitantes, pero hay que tener en cuenta que estos animales son extremadamente sensibles a la presencia humana.

Los cetáceos constituyen un grupo de especies de gran valor ecológico y científico que requieren una protección especial. En este sentido, el Real Decreto 1727/2007, de 21 de diciembre, establece medidas de conservación para los ecosistemas marinos, incluyendo de manera explícita la protección de los cetáceos en aguas españolas. Por este motivo, el PNMMBT establece normativas específicas y recomendaciones de buenas prácticas, con el fin de garantizar la seguridad de los animales y, al mismo tiempo, favorecer una experiencia respetuosa y sostenible para los observadores.

¿Qué cetáceos podemos ver en las Islas Medas?

Aunque no se trata de una zona de grandes concentraciones permanentes, alrededor de las Islas Medas se pueden avistar varias especies. Las más comunes son las siguientes:

  • Delfín mular (Tursiops truncatus): el más habitual y fácil de ver, a menudo en grupos sociales.
  • Delfín listado (Stenella coeruleoalba): más frecuente mar adentro, ágil y acrobático.

La presencia de estos animales confirma la riqueza ecológica de la zona y refuerza la importancia de conservarla.

Normativa y distancias de seguridad

El respeto a las distancias es esencial para evitar el estrés y las alteraciones del comportamiento natural de los cetáceos:

  • Zona de exclusión (0–60 metros): está totalmente prohibido acercarse a los animales. No se puede interceptar su trayectoria ni intentar establecer contacto.
  • Zona de permanencia restringida (60–300 metros): las embarcaciones deben reducir la velocidad, evitar maniobras bruscas y mantenerse fuera del eje de desplazamiento de los animales.

Además, queda prohibido el uso de drones sin autorización específica, ya que el ruido y la proximidad pueden generar un fuerte estrés en los cetáceos.

Buenas prácticas de observación y navegación

Si aparece un cetáceo a menos de 500 m, en el caso de los delfines, se podrá continuar navegando, manteniendo velocidad y dirección. Pero en el caso excepcional de avistar otros cetáceos (ballenas, calderones, marsopas, orcas o cachalotes), se debe desviar la trayectoria sin dar marcha atrás ni realizar cambios bruscos de velocidad y dirección. Y si aparecen muy cerca, se debe poner punto muerto o detener la embarcación si es necesario.

Además de respetar las distancias, el código de buenas prácticas incluye recomendaciones clave para embarcaciones recreativas y profesionales:

  • No acercarse directamente a los animales, dejando que sean ellos los que se aproximen si lo desean.
  • No tocar ni molestar a los cetáceos bajo ninguna circunstancia, especialmente interponerse entre un adulto y una cría.
  • No darles comida, para evitar dependencia y problemas de salud.
  • Informar al 112 ante cualquier situación irregular, animal herido o emergencia.
  • No producir ruidos fuertes o estridentes para atraerlos o ahuyentarlos, incluyendo la emisión de sonidos bajo el agua.
  • No dar marcha atrás ni navegar en círculos.

Estas medidas protegen tanto a los animales como a las personas, y aseguran que la actividad se desarrolle con responsabilidad.

Los cetáceos, y en especial los delfines mulares, son bioindicadores de la salud del mar. Su estrés o desplazamiento a causa de la presión humana puede tener consecuencias graves en los ecosistemas. La conservación de estas especies no solo es vital para la biodiversidad, sino también para el turismo sostenible que genera beneficios a la comunidad local.

El PNMMBT es un entorno protegido donde la convivencia entre la actividad humana y la naturaleza debe basarse en criterios de sostenibilidad y responsabilidad. Cumplir con la normativa es fundamental para garantizar que las generaciones futuras puedan seguir disfrutando de los delfines y otros cetáceos en la Costa Brava.

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